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Pedro Frugone (Viena, La Ley): “KISS es algo tan diferente a todas las otras bandas”

Pedro Frugone tocando guitarra en vivo

Pedro Frugone es un reconocido guitarrista chileno que ha entregado su talento desde hace ya más de tres décadas en la escena nacional e internacional. Ya en los 80s fue parte de Viena, la banda que rompió esquemas musicales y visuales de la época y que alcanzó notoriedad y una buena base de fans. Después de eso fue parte de Anachena junto a su hermano Archie, pero su salto a ser reconocido internacionalmente fue cuando se integró a La Ley en 1994, banda de la cual fue guitarrista, pausas incluidas, hasta su disolución en 2016. Con La Ley recorrió Latinoamérica siendo parte del éxito de la banda. A pesar de estar musicalmente ligado más al pop que al rock, siempre mostró ganas de que sus raíces y gusto fueran parte de sus proyectos. A mediados de 2021 nos sorprendimos al ver un video de su versión de “She” que publicó en su Instagram y quisimos indagar más en su gusto por KISS.

Nos conectamos para conversar y nos “recibió” en su casa de Austin, Texas, en donde reside actualmente.

Hola Pedro, gracias por tu tiempo. Debo decir que te vi muchas veces en vivo en la década de los 80s cuando eras parte de Viena.

¿En serio? Qué buena. A pesar de la dictadura había un ambiente súper choro en esa época. Hace como 6 años que no estoy en Chile así que no sé cómo estará el ambiente ahora, antes además estuve mucho tiempo fuera. ¿Cómo están gallá en Chile? Me parece que es todo muy urbano ahora, como que el rock se ha vuelto algo más “alternativo”, casi como el jazz.

Bueno, como ya sabes, estos últimos dos años ha estado muy malo todo producto de la pandemia. Está difícil porque no hay muchos espacios para tocar, hay lugares que se han cerrado. Una de las consecuencias de la pandemia es que hay poco espacio para las bandas.

Bueno, Chile nunca se ha destacado por apoyar a sus artistas. Recuerdo que en el momento en que estábamos con Viena, Upa y Los Prisioneros, había mucha magia y apoyo a las bandas nacionales y todo iba muy bien, y de repente la industria se puso como en México, y no se tocaba a las bandas chilenas si no se pagaba por ello; y claro, si las bandas no suenan en las radios es difícil surgir, se necesita estímulo para crecer, que los artistas suenen en las radios, que haya un periodismo constructivo y no destructivo.

Sigue siendo un ambiente en el que no se apoya tanto como se debería a las bandas chilenas, pero afortunadamente han surgido muchas radios online y ahí se toca mucho rock chileno, y no solo rock sino todas las vertientes que se han desarrollado, como el rock influenciado por el folklore.

Chile siempre ha tenido muy buenas bandas, sobre todo bandas de rock muy, muy buenas, y lo bueno que tiene el hard rock y sus vertientes parecidas es que el público es mucho más fiel, te sigue y te banca; en cambio el público del pop es como que te quiere un día y al otro ya no. Ahora tengo una banda que se llama Biacero y siempre trato de llevarla más hacia el rock, tratando de enamorar a los demás integrantes con sus propios inicios en la música, porque a todos ellos les gustaba Rush, Led Zeppelin, así que trato de convencerlos de que hagamos algo más parecido a la música con la que nos iniciamos, pero cuesta mucho.

Bueno, hablando de las raíces, cuéntame ¿cómo conociste a KISS? Porque fue una tremenda y agradable sorpresa saber que tú eras un fan de KISS.

Yo soy súper, súper fan de KISS, de hecho fue la razón por la que comencé a tocar música, no fue por otra cosa. Eso fue lo que a mí me movió. No sé, veía a Gene Simmons cuando levantaba las piernas así como lo hacía (se levanta y lo hace), yo quedé loco. ¡Con Ace Frehley, wow! Yo era Ace Frehley y mi hermano era Gene, y partimos aprendiéndonos todas las canciones. Yo tenía una guitarra con tres cuerdas y me sabía todas las de KISS y también las de AC/DC. Pero lo primero que me gustó a mí en la vida fue KISS; yo entré a la música y por eso dije: yo voy a ser músico.

¿A qué edad fue eso?

Fue como entre el 76 y el 78. Tenía como 9 o 10 años.

¿Estabas en Chile o en Estados Unidos?

Estaba en Chile y me acuerdo del programa Midnight Special, y ahí tocaban bastante a KISS. Yo estaba siempre esperando a KISS.

En Chile hay toda una generación de fanáticos de KISS que descubrieron a la banda gracias a ese programa y a Pirincho Cárcamo; de hecho hicimos una entrevista con Pirincho recordando ese hecho. Fue un momento que todos recuerdan y por lo cual Rock and Roll Over es un disco tan querido por los fanáticos en Chile, porque es de esa época los videos que ahí pasaban.

Sí, me acuerdo de muchos locales donde vendían los discos piratas de KISS, como conciertos en Japón, y yo rayaba con eso, con todas esas ediciones piratas, ya que los discos oficiales me costó tenerlos. Yo nunca fui miembro oficial de KISS ARMY con credencial, pero sí fui muy fanático en esos años; de hecho me acuerdo de la típica pelea entre los fanáticos de KISS y los de Queen, ya que había una gran rivalidad.

Esa rivalidad decía que si eres un buen chico y te iba bien en el colegio debías ser fan de Queen, y si te iba mal en el colegio y te portabas mal debías ser fan de KISS. Hasta donde sé, eras el típico fan de KISS entonces.

Sí, claramente. KISS me marcó de muchas formas, y una de ellas, aunque parezca loco, fue musicalmente. Es loco cómo trabajan las influencias, cómo se meten en tu subconsciente de una manera tan arraigada, y yo me he puesto a analizar con el tiempo muchas de las características de cómo yo compongo, más allá de las cosas que he hecho con bandas, ya que cuando estás en una banda de 5 personas ya ni siquiera es el 25% lo que pones ahí, más encima está el productor y el sello; o sea, lo que al final queda es lo grupal, así que es difícil verlo ahí, pero en cómo yo pienso las canciones y las estructuras es súper como lo hacía KISS según yo, y en cómo analizo la música — tal vez lo digo porque era algo tan importante para mí.

Fue tanto el querer, el desear ser como ellos cuando yo los vi tocar y los vi por televisión, que me quedó muy claro que lo que yo quería era ser músico, y quería ser músico por todo lo relacionado al rock: minas, carretes, lo que veía en las grabaciones. Además, de repente te salían con cosas más profundas y alucinantes como “Black Diamond”, temas sociales, entonces para mí eran muy diferentes a Queen. O sea, Queen es Queen, pero nunca me gustaron tanto como KISS. Cuando conocí a Gene Simmons y a Paul Stanley parecía un cabro chico de 14 años. En la tarde que sabía que los iba a ver estaba desesperado, veía sus videos y me ponía a llorar, ya que me conectaba con lo importante que fueron para mí en mi adolescencia, y con cómo me motivaron a tomar una guitarra y aprender sus canciones. Tengo que reiterarlo todo el rato: yo soy músico gracias a KISS y lo digo con toda felicidad, porque me acuerdo también que había mucha gente que decía “no, KISS se pintan y hacen show debido a una falencia musical”, y eran peleas que terminaban a veces a combos, porque para mí no entendían el concepto de la magia que había en las presentaciones en vivo.

Lo que dices se parece a lo que dijo Tom Morello en la inducción de KISS al Salón de la Fama del Rock and Roll. Ahí dijo que nunca ha sido fácil ser fan de KISS. Pero ya que nombraste el hecho, ¿cuándo conociste a Gene y a Paul?

Debe haber sido por ahí por 2014, en un evento de beneficencia después de un huracán que hubo en México, no me acuerdo bien en qué parte. Seguramente Gene y Paul tenían algunos intereses y fueron. Nosotros estábamos en el mismo hotel que ellos y ahí se hizo una especie de reunión, y ahí los conocí. Ellos cacharon al tiro que yo era un fan. Yo estaba con Mauricio Clavería y con otra persona que no voy a nombrar, y por la cara que yo tenía —que te juro que estaba con la boca abierta y muy emocionado mirándolos— me llamaron a que me acercara. Tienen una onda increíble ellos, especialmente Gene. Ellos cachan inmediatamente cuando eres un fan, porque imagínate la cantidad de músicos que son fans y que ahora son conocidos, pero ellos te miran y lo saben inmediatamente.

¿Y qué te dijo Gene? Fue una experiencia que esperaste por más de 40 años.

¡Claro que sí! Fue bien difícil porque al principio yo no podía ni hablar, te juro que estaba tan impresionado con ellos. Traté de explicarles que era músico, pero me miraban con condescendencia (risas). Gene fue muy accesible, como un papá. Además, yo sentí algo muy sutil, no sé cómo explicarlo bien, pero de una manera especial, como que te agradece realmente que eres un fan de verdad. Paul fue más lejano. Fue una experiencia realmente increíble para mí. Hasta el día de hoy me pongo así, emocionado, de pensar que estuve con ellos.

Comparto tu visión sobre cómo son Gene y Paul cuando los conoces. ¿Has visto algún concierto en vivo de KISS?

Sí, los vi cuando recién se habían quitado el maquillaje, con Vinnie Vincent en la guitarra.

¡Wow! Eso te convierte en un tipo envidiado por muchos fanáticos.

Cuando Vinnie hacía el solo se descolgaba la guitarra y le tiraban otra, y lo hizo como 3 veces durante su solo. Fue impresionante y muy bueno el tipo. Esa es la única vez que los he visto, y después siempre me los perdí por alguna razón.

¿Y los vas a ir a ver en la última gira? ¿No los has visto nunca con maquillaje entonces?

¿Pero va a estar Ace?

No, con maquillaje nunca.

En la gira no, pero se piensa que va a estar en el show final. ¿Cuál fue el último disco que escuchaste de KISS completo?

Uf, soy muy malo para recordar nombres. Es uno donde salen en la portada como en una sala de ensayo.

Carnival of Souls, de 1996.

Ese disco me parece realmente increíble, muy chingón. ¿Qué te pareció a ti?

Es un disco muy diferente al resto. Es un disco muy pesado y con influencias grunge.

¡Realmente un discazo! Demostraron que tenían mucho que decir todavía.

¿Y cuál es tu disco favorito?

Es difícil, ya que los he admirado en todas sus épocas. Dressed to Kill me parece la raja, para qué decir Rock and Roll Over. Dynasty también me pareció la raja, un muy buen disco. Conocí a un tipo —trabajé con un tipo que participó en la canción “Sure Know Something”— que me contó un par de anécdotas que vivió con KISS.

¿Quién?

Soy un desastre para los nombres… Se llama Desmond Child. Trabajé con él en una canción que hicimos con el grupo en el que yo tocaba.

¿Y qué anécdota te contó?

Ah, bueno, él, como productor que está en el estudio, se dan conversaciones bien entretenidas sobre cosas que han pasado y anécdotas, pero sería medio feo que las contara. Él es muy cercano a ellos y tenía básicamente puras cosas buenas que decir de ellos como contexto. Eso es lo que pasa con KISS: desde mi punto de vista, ellos se arrancan de lo que se puede definir como bueno o malo, están un poco sobre eso, aunque para mucha gente es difícil de entender. Por ejemplo, para algunos es durísimo que no hagan la última gira sin Peter y Ace; dentro de todo lo que los adoro, para mí es una nota amarga, pero es lo que es y es la decisión que tomaron. Eso es lo complejo y lleno de aristas que puede tener una banda como KISS, que ha tocado a tanta gente con su música, a tantos artistas.

KISS quizá ya está sobre eso del bien y el mal en lo que la industria significa. Ya están sobre esa dualidad, tanto en lo personal como en el grupo humano, y quizá gracias a eso han llegado a un buen término. Han influenciado a una cantidad tan grande de músicos, directa o indirectamente, y no solamente del rock, que es muy interesante.

Estábamos en tus discos favoritos.

Otro disco que me marcó fue Alive II; me pareció un gran disco y lo escuchaba sin parar todo el tiempo. Music from “The Elder” siempre me gustó, aunque muchos no lo aguantan, pero a mí sí me gusta por esa apuesta que hicieron por el rock más progresivo, medio sinfónico; en esa época los admiraba tanto que toda esa música me influenció de igual manera, y el hecho de que no le gustara a la mayoría hacía que me gustara más aún.

Hay muchos fanáticos de KISS que lo son solo de una época, especialmente solo de la primera formación. ¿Eres fan de todas las épocas o solo de algunas?

En la primera época de KISS era cuando más podía escuchar música, porque tenía más tiempo libre; con el tiempo, increíblemente, no escucho tanta música, a veces tengo que obligarme a escuchar música para ver lo que está pasando. Hago muchas cosas durante el día, especialmente se la dedico a mis hijos y a componer y hacer música, que hago un montón para mí mismo. A pesar de todo, escucho KISS siempre. Lick It Up me gustó, y me acuerdo que estaba en el colegio en Estados Unidos cuando salió ese disco y me gustó el sonido.

Algo pasa cuando uno va creciendo, y es que, según yo, es uno el que va cambiando y deja de sentir las cosas de la misma manera, y no son los artistas los que cambian. He escuchado a mucha gente que dice “ah, los artistas van perdiendo algo en el camino”, pero creo que no es así: eres tú el que se va cerrando, opacando, y no vas entendiendo lo que los artistas muchas veces quieren decir o su proceso natural. Hay algo que uno corta porque pasa algo, pero a mí eso no me pasó con KISS. Te vuelvo a decir que Carnival of Souls me voló la cabeza, aunque si tú me dices que tarareemos una canción, probablemente no me voy a acordar, porque tengo pésima memoria.

Hay muchos tipos de fanáticos de KISS: algunos son muy dedicados, y algunos de ellos son verdaderas enciclopedias vivientes de todo lo que rodea a la banda.

Para mí hay varios tipos de fan, los que son más puristas. Hay gente que tiene el tiempo y la dedicación para estudiar todos los detalles; ahora, lamentablemente, pienso que a la gente que le pasa eso, no solamente con KISS sino con otras bandas, se pone muy mental para esto, y yo creo que, aunque la música tiene un lado mental que es muy importante, no se puede separar el hecho de que la música es un sentimiento, y cuando se trata de hablar de sentimientos es difícil darle una connotación tan mental; si tú te metes mucho en eso, se tiende a destruir la música. No puedes llegar a decir cosas tan duras como que Arjona es una mierda. Yo he caído en ese error y creo que es eso, un error, porque tú no le puedes decir a una niñita de 12 o 14 años que Arjona es una mierda, porque ella escucha a Arjona y la toca en una fibra profunda de su vida, y uno no puede olvidar el respeto. Por eso uno puede decirle: mira, lo que te hace sentir viene de este lado, y esto puede interpretarse de otra manera, y mostrárselo y abrirle la mente a otro tipo de música, pero no denostar lo que a ella le hace sentir en ese momento la música que escucha. Aunque quieras hacerlo, no está bien.

Yo soy más del tipo de fan que siempre está enfocado en la sensación que la música me hace sentir y en la marca indeleble que deja en mí, y que es más fuerte que cualquier proceso mental y lógico. Al menos yo creo que si uno es fan por el lado de la emoción va a durar mucho más y se queda más contigo. No digo que sea mejor, solo digo que es diferente.

¿Cómo ha sido la educación musical de tus hijos? Tú haces una música muy distinta a la que hace KISS, así que ¿cómo ellos han conocido la música que a ti te influenció en tus comienzos?

Otra de las cosas que me dio KISS es la apreciación del eclecticismo, porque ellos siempre cambiaban. Desde Hotter Than Hell o el KISS hasta el presente han cambiado muchísimo, y lo que siempre he tratado de enseñarles a mis hijos es la eclecticidad musical, y que toda la música, aunque no lo parezca, está interconectada. Según yo, puedes unir KISS con Radiohead porque es rock y hay un riff en común, y es algo que les he enseñado a mis hijos. Ellos escuchan de todo, a excepción del reggaetón. A ellos tampoco nunca les ha gustado la música afrocaribeña, e incluso cosas de salsa o jazz afrocubano. A mí me gusta el rap y otras cosas urbanas.

Te lo preguntaba también porque cuando niños, lo primero que nos llamó la atención de KISS fue la imagen, y después descubrimos la música. Quizá por eso los fanáticos de KISS lo somos desde más jóvenes que los de otras bandas: lo primero que vimos fueron cuatro tipos que parecían de cómics o superhéroes, e impactaban visualmente.

Tengo tres pequeños de 4, 8 y 10 años y les encanta KISS. Cuando estamos viendo videos, Gene tira sangre, justo en el momento en que mi señora siempre llega y me dice “¿qué le estás mostrando a los niños?”, y yo le explico: “no, mi amor, si estamos viendo a KISS”, y a ella también le gusta KISS, pero me dice “ah, yo no sabía que también hacían eso, ¿estará bien que lo vean las niñitas?”, y mi hija le dice “no, mamá, si está vomitando” (risas). Les encanta.

Pedro Frugone tocando guitarra en su estudio en Austin, Texas
Pedro Frugone en su estudio en Austin, Texas.

Hace poco salió esto de un álbum tributo con invitados muy variados, incluso reggaetón. ¿Qué piensas de eso? Yo escuché tu interpretación de “She”, que es muy distinta a la original, y me pareció muy buena.

Tiene que ver con cómo la mente interioriza la canción dentro de ti mismo, porque una cosa es aprenderse los acordes y otra es, como me pasa a mí, que muchas canciones de KISS las he ido haciendo mías, parte de mi vida. Al tener algo tan dentro tuyo y comenzar a mezclarlo con todo lo que uno cree, llegas a hacer algo nuevo que es muy tuyo. En el caso de esta canción, la comencé a tocar y lo pasé increíble, y la tuve clara de comienzo a fin. Hay canciones que he escrito y que se han demorado años, pero esto fue muy fácil para mí y muy rápido; fue muy natural, y creo que, al hacerla muy mía, la canción no perdió su esencia. Es una canción que ha sido parte de la historia, y es una banda que también ha sido parte de mi historia, y que siento mía; a mí, KISS nadie me lo puede quitar. Disfruté mucho haciéndola y fue un proceso sin ninguna angustia.

¿Por qué elegiste “She”?

Porque me gusta esa época. Ellos tenían muchas influencias que trataron de esconder, y me parece que es honesto hacer música de esa manera. Muchas otras bandas de esa época también lo hacían. Es una época de crecimiento para KISS en la que no tenían miedo de hacer nada. Pensé en hacer otras más populares, pero no sé, salió esta y ya.

Esta canción es parte de un proyecto de canciones para un álbum tributo, ¿verdad?

Entiendo que esta canción se va a colocar en un proyecto que están haciendo unos músicos en Chile, lo que me parece extraordinario. Me invitaron a participar y me pareció fantástico, y dije al tiro que sí.

Una de las cosas buenas de ser fan de KISS es que haces muy buenos amigos, porque nos une una pasión. ¿Qué otros músicos chilenos conociste gracias a KISS?

Sí, claro: Jorge González y Claudio Narea. A Jorge le gustaba muchísimo KISS. Hablamos montones de veces sobre KISS y se sabe un montón de canciones, y hasta las tocábamos en guitarra. Jorge es una bestia: le pasas una guitarra y se las sabe todas; mientras está hablando contigo, toca dos canciones.

Jorge y Claudio se conocieron gracias a KISS.

Debe haber otros, pero la verdad no me acuerdo, porque quizá fueron conocidos pero no tan amigos como para conversar sobre eso. En realidad, creo que a la mayoría le gustaba más Queen, y cuando yo hablaba de KISS me miraban raro.

De hecho, conversamos con Claudio Narea hace ya un buen tiempo sobre KISS, y hemos seguido en contacto por lo mismo; su hija pequeña también es fan de KISS. De igual manera, hace poco conversé con Ángel Parra en un programa que no tenía que ver con KISS, y me sorprendió saber que era muy fan de KISS. La verdad es que es sorprendente ver hasta dónde llega la influencia de la banda. En ese sentido, ¿cuál crees que es el legado de KISS?

No es fácil ser fan de KISS y entender cuán grande está ramificada su influencia, pero partiendo por lo más básico, creo que KISS es un ejemplo de autodeterminación, en el sentido de decir: aunque muchos digan que somos una porquería y tengas toda una carga de gente en tu contra —que aunque muchos artistas digan que eso no importa, sí duele—, siguieron dándole insistentemente y luchando por su proyecto. En ese sentido, han sido un tremendo ejemplo de perseverancia y convicción. Eso es un gran ejemplo en un mundo en donde la gente abandona con tanta facilidad sus proyectos.

En lo musical han sido una influencia tremenda. Me acuerdo cuando pude conocerlos: me acerqué a Gene, y son tantos los años en que cientos de músicos llegan a decirle “yo me puse a tocar gracias a ustedes”, que él está con una actitud casi paternalista diciendo “sí, sí, sí”, porque ya lo sabe de memoria. Bueno, está esa versión de Nirvana de “Do You Love Me?”, y aunque dijeron que la hicieron un poco riéndose, un artista que se mueve influenciado por una banda como KISS, sea cual sea la razón, cuando lo está haciendo lo hace por razones bastante más profundas, porque hacer una canción supone esfuerzo, y no te esfuerzas por hacer algo que no te gusta hacer. En el fondo lo hicieron porque encontraban que era una canción la raja, y esa canción es una canción la raja, con arreglos muy ricos. Hay una cantidad enorme de músicos, desde Metallica, pasando por Pearl Jam, o yo, un tipo de La Ley, a los que KISS ha influenciado musicalmente. Incluso para algunos será un placer culpable, pero conozco a muchos a los que les da como cosa decir que les gusta KISS, pero que sí les gusta.

Si a lo que te mencionaba de la inspiración de luchar por un proyecto y a la influencia musical le sumamos la visión de cómo han sido capaces de manejar el negocio de la música, completamos algo extraordinario. Hasta la revista Forbes ha hecho reportajes sobre cómo KISS casi inventó un modelo de negocio realmente exitoso. Al fan de KISS le gusta comprar merchandising y tiene esa necesidad de tener cosas de KISS y sentirse parte de su mundo, que no es algo de lo que me sienta particularmente orgulloso, pero sí tengo que reconocer que lo encuentro extraordinario. Yo no tengo esa necesidad porque mi personalidad no es así, pero igual apunta a la libertad personal de querer tener algo sin importar lo que el resto diga.

Hablando de legados y rock, ¿ves recambio en el rock?

Hay una frase que se usa mucho en el jazz: “el jazz no está muerto, pero huele raro”. El rock es algo tan grande que es atemporal. Puede ser que la generación más joven no quiera tomar una guitarra para hacer música, lo que también apunta a algo más profundo, porque tocar rock, tocar guitarra, es algo muy cabrón, no es para cualquiera. El 90% de los que agarran una guitarra la abandonan a los 2 meses porque no tienen la paciencia, lo que es un poco un signo de los tiempos que estamos viviendo, del conformismo, de las cosas rápidas. Más allá de eso, te aseguro que este tipo de movimientos culturales, como es el rock, está mucho más allá del tiempo que se vive y tiene ramificaciones gigantescas. ¿Cómo llegamos al rock? Llegamos desde el barroco o desde el canto gregoriano; entonces la forma de expresión cambia, pero a pesar de que la industria pueda estar de capa caída, a mi modo de ver eso no importa, porque lo que el rock le ha dado a la sociedad es algo intocable y que va a trascender el tiempo.

¿En qué estás ahora?

Hace como 2 años sacamos un disco con todos los que eran integrantes de La Ley, y ahora estamos haciendo más música. Yo siempre estoy haciendo música todo el tiempo. He hecho cosas con otros artistas, como productor o en el estudio. Ahora estoy entusiasmado con lo que estamos haciendo con Mauricio Clavería, Rodrigo Aboitiz y Luciano Rojas, y con un vocalista joven que tenemos que se llama Ignacio. Estamos componiendo y produciendo canciones, y yo estoy a cargo por ahora de la producción; como estamos todos en diferentes países, el reto es juntar las ideas y los pedazos de las canciones.

¿Van a sacar un nuevo disco como La Ley?

No. Bueno, según yo, somos La Ley porque las bandas no se pueden sustraer de quiénes son, y La Ley era Rodrigo, Luciano, Mauricio y yo, más otra persona. Estamos haciendo música juntos y lo estamos disfrutando mucho, sin ninguna pretensión.

Pero si se da un disco y una gira, se da.

Claro, si se da por ahí salir a tocar una tocadita, perfecto. Ahora te digo que nos han ofrecido un montón de conciertos, pero ya está uno más grande —como se dice en México— y andar mucho en bus y quedarse en muchas partes como hace 30 años atrás, la verdad, ya no nos tinca tanto, así que agradecemos mucho las invitaciones, pero ya a esta edad es difícil. Por ejemplo, yo estoy con tres cabros chicos y no me gusta perdérmelos. Lo de salir de gira es súper lindo por un lado porque conoces muchos lugares y se siente súper interesante, pero te quita mucho tiempo y te pierdes a tu familia.

¿Y planes de venir a tocar a Chile?

Yo voy harto a Chile, y si sale algo para tocar, yo feliz. Acá donde vivo, en Texas, hay mucha música, muchas bandas buenas y una cantidad de músicos buenos, impresionantes. Los gringos tienen muchas cosas buenas y otras no tan buenas, pero acá, como es un país grande y la música realmente necesita tiempo, y para tener tiempo necesita medios, que es justo la espina tan grande que tengo en mi corazón por los músicos chilenos —incluso yo, cuando era músico allá, tenía que hacer otras cosas para sobrevivir, y la música requiere dedicación. Si tienes más tiempo para darle a la música, vas a crecer más en tu arte, a no ser que seas un genio. Acá los músicos ganan más plata siendo músicos, y eso les permite desarrollarse más, y en Chile eso no se puede, y eso que hay grandes músicos en Chile. He visto tanto talento perdido en Chile que da pena, y que con un poco de ayuda de los medios podrían salir adelante, incluso proyectarse en el extranjero para hacer parte de los ingresos que lleven dinero a Chile. La falta de apoyo de la radio en Chile a los músicos chilenos ha sido fundamental para que esto no suceda.

Déjanos un saludo para KISS Army Chile.

¿Qué otra banda ha hecho algo como KISS? Ninguna. KISS es algo tan diferente a todas las otras bandas; eso de crear un concepto de fantasía con una base de rock tan sólida es algo que, según yo, nadie ha hecho, nadie, a pesar de que han tratado.

Siempre siéntanse orgullosos de ser rockeros, aunque estemos oliendo raro últimamente, porque serlo nos va a acompañar el resto de la vida, porque es una manera de vivir la vida; aunque suene cliché, es una verdad. El rockero es un gran baluarte de la sociedad porque es contestatario, es un pensador que no se queda con lo que le dicen o hacen todos los demás. Yo me siento muy orgulloso de pertenecer a esta comunidad. Un abrazo a todos.