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KISS Army Chile · Historias

Mi historia con KISS

Jaime Toro junto al equipo KISS Army Chile y la banda caracterizada de KISS, KISS Kruise IV, 2014

Para comenzar este espacio de “Mi historia con KISS”, quiero remontarme varios años atrás… muchos años atrás. 😄 Como quizás le pasó a varios de ustedes, hubo una época en que uno llegaba del colegio, dejaba la mochila por ahí, comenzaba —o al menos intentaba comenzar— a hacer las tareas y, obviamente, encendía el televisor.

En mi caso, eso significaba muchas veces terminar viendo “Tardes de Cine” de TVN. Y uno de esos días apareció una película que me dejó completamente pegado frente al televisor: comenzó a aparecer un grupo de tipos pintados, con unos personajes bastante extraños, que además tocaban música, tenían poderes y se enfrentaban a villanos 😂. Para un niño de esa época era una mezcla entre Star Wars, Viaje a las Estrellas y una banda de rock. Y yo pensaba: “¿Qué es esto?”

No podía dejar de mirar. Los efectos especiales —que hoy probablemente nos sacarían más de una sonrisa— en ese momento me parecían increíbles. Y así fue como conocí por primera vez a KISS: la película era “KISS Meets the Phantom of the Park”. No sabía que esa tarde frente al televisor iba a cambiar para siempre mi relación con la música.

Los primeros casetes

Después de descubrir a KISS, obviamente quería escuchar su música. En esa época no existían Spotify, YouTube ni nada parecido 😅, por lo que la única opción era ir a una disquera y comprar un casete.

Yo soy del sur, y recuerdo que cuando terminaba un semestre y me iba bien en el colegio, mis padres acostumbraban a premiarme por las buenas notas. Así que uno de esos premios terminó convertido en una visita a una disquería en Talca. Y ahí estaban: mis primeros tres casetes de KISS fueron Dynasty, Rock and Roll Over y Love Gun.

La verdad es que no tuve demasiadas opciones… eran los únicos discos de KISS que tenían disponibles 😂. Pero mirando las cosas con perspectiva, creo que tuve mucha suerte, porque terminaron siendo tres discos que hasta el día de hoy están entre mis favoritos.

En esa época tenía mi querido equipo “3 en 1”, y esos casetes sonaban prácticamente todos los días. Los escuchaba tanto que hasta recuerdo haber pillado a mi mamá tarareando alguna canción de KISS. ¡Qué recuerdos!

El chiquillo de los “pintados”

Y así pasaron mis años escolares. Todos mis compañeros y amigos sabían que yo era “el de la banda de los pintados”. Poco a poco fui aumentando mi colección de casetes, algunas poleras y todo lo que uno podía conseguir en aquella época.

Y digo “lo que uno podía conseguir” porque el material de KISS en Chile no era precisamente abundante. No había internet como lo conocemos hoy, no existían las redes sociales, no había cientos de tiendas online ni la posibilidad de buscar cualquier cosa en segundos. Conseguir material de KISS era parte de la aventura. Y quizás por eso cada casete, cada revista, cada polera y cada fotografía tenía un valor especial.

La universidad y otro kissero

Pasaron los años y llegué a la universidad. Y ahí ocurrió algo que, sin saberlo en ese momento, sería muy importante para esta historia: tenía un compañero de carrera que también era fanático de KISS, mi gran amigo Giorgio Solari.

Con Giorgio compartíamos la pasión por KISS, y él era baterista de una banda que tocaba temas de KISS. Ellos ensayaban en una bodega, y recuerdo perfectamente que Giorgio incluso se había comprado una batería… ¡a escondidas de sus papás! 😂 Esa historia después tendría otro capítulo, porque Giorgio sería el baterista de Revenge, una de las bandas tributo a KISS que tantos buenos momentos nos entregaría.

1994: KISS llega a Chile

Yo estaba en mi primer año de universidad cuando ocurrió algo que para cualquier fan de KISS en Chile era simplemente increíble: KISS anunció su primera visita a Chile. ¡KISS venía a Chile!

Recuerdo que nos organizamos y nos fuimos en bus desde Viña del Mar rumbo a Santiago. Pagamos aproximadamente $3.000 por persona por el viaje, y durante todo el trayecto íbamos pensando en KISS, hablando de KISS y preparándonos para ver a KISS. Pero el chofer tenía otros planes: nosotros queríamos escuchar KISS, y él quería escuchar… cumbias 😂. Y ganó el chofer. Así que terminamos viajando a Santiago para ver a KISS escuchando cumbias en el bus. ¡Inolvidable!

Pero finalmente llegamos, y cuando comenzó el concierto todo eso dejó de importar. Estábamos ahí. Frente a KISS por primera vez.

Nace KISS Army Chile

Después del concierto ocurrió algo que probablemente comenzó de la manera más inocente posible. Como soy del área informática, se me ocurrió crear un perfil de Facebook. Facebook recién comenzaba a masificarse, y yo sabía que los fanáticos de KISS se identificaban como KISS Army. Así que pensé: “¿Por qué no crear un KISS Army Chile?” Y lo hice.

El detalle era que, al principio, el ejército estaba compuesto por… un solo soldado: yo. Creé el perfil, puse algunas fotografías que encontré por ahí y comencé a completar la información. La idea era simple: reunir a otros fanáticos de KISS en Chile, compartir información, fotografías, experiencias y, principalmente, conocer más gente que tuviera la misma pasión.

Unos meses después apareció un mensaje que cambiaría completamente esta historia: me contactó un tal Jorge González. Me envió una imagen que podía servir como logo del grupo de Facebook y comenzó a aportar información para completar los datos del nuevo perfil. Yo actualizaba, él enviaba información: yo hacía la parte técnica, él aportaba las ideas. Y así, poco a poco, comenzamos a construir lo que es hoy KISS Army Chile — y así conocí a quien se convertiría en uno de mis grandes amigos, Jorge.

De Facebook a una página web

Después de juntarnos y conversar varias veces, Jorge me hizo una propuesta: “Tenemos que hacer una página web.” Y, como suele pasar en estos casos, él era el creativo… y yo era el que tenía que hacer que las cosas funcionaran.

Así que nos pusimos manos a la obra, pero había un pequeño detalle: si íbamos a crear una página llamada KISS Army Chile, queríamos hacerlo correctamente y contar con la autorización correspondiente. En mi caso ya trabajaba en informática y tenía acceso al teléfono de mi oficina —que, por suerte, no tenía restricciones para llamadas internacionales—, así que empezamos a enviar correos y a realizar llamadas. Fueron muchos correos y llamadas sin éxito.

Hasta que finalmente ocurrió lo que estábamos esperando: fuimos contactados por uno de los abogados de KISS y recibimos la autorización para utilizar el nombre y desarrollar la página. Y así nació oficialmente KISS Army Chile. Lo que había comenzado con un perfil de Facebook con un solo integrante empezó a transformarse en una comunidad.

Y llegó el KISS Kruise

Con el tiempo, esta pasión también empezó a involucrar a mi familia. Mi esposa, que es de religión SUD, durante mucho tiempo pensaba que yo escuchaba… “música satánica”. Así que tuve que hacer un importante trabajo de evangelización kissera. Finalmente logré convencerla, y nos fuimos juntos al KISS Kruise IV. Fue una experiencia increíble y otro de esos recuerdos que quedan para siempre.

KISS y los viajes

Por mi trabajo también he tenido la oportunidad de viajar a algunas ciudades donde existe una tremenda presencia kissera, y eso me permitió descubrir que la pasión por KISS realmente no tiene fronteras. He estado en lugares como Las Vegas y Nueva York, donde se respira un ambiente kissero muy especial.

Y tuve incluso una especie de “maratón KISS”: en apenas un par de semanas tuve la oportunidad de ver a KISS cuatro veces —Chile dos veces, Buenos Aires, Lima— todo esto durante la gira de despedida. Después de tantos años siguiendo a la banda, poder vivir esos conciertos fue simplemente espectacular.

Jaime Toro junto a Eric Singer
Con Eric Singer
Vitrina de John Varvatos con maniquíes de KISS, Las Vegas
En Las Vegas
Jaime Toro y amigos frente al afiche de KISS End of the Road, Buenos Aires, 2022
Buenos Aires, gira de despedida, 2022

Mucho más que una banda

Pero si miro hacia atrás, creo que lo más importante que me ha entregado KISS no son solamente los discos, los conciertos, las fotografías, los casetes, las poleras o los recuerdos. Son las personas. Ser parte de KISS Army Chile me permitió conocer a muchísima gente y, sobre todo, hacer grandes amigos que conservo hasta el día de hoy.

Jaime Toro con un amigo kissero, 2010
2010, los primeros años de KISS Army Chile
Jaime Toro junto a Bruce Kulick
Con Bruce Kulick
Jaime Toro junto al equipo de KISS Army Chile y la banda caracterizada de KISS
Con el equipo de KISS Army Chile

La siguiente generación

KISS hoy está alejado de los escenarios, pero con los años eso ha adquirido para mí un significado mucho mayor, porque también he podido traspasar esta pasión a mis hijos.

Así como alguna vez yo llegué del colegio y quedé alucinado viendo a aquellos cuatro tipos pintados en televisión, hoy me gusta compartir con ellos esta música, mostrarles los personajes, las historias, los conciertos y todo lo que KISS ha significado para mí. Es, de alguna manera, una pequeña “evangelización kissera” entre generaciones — y me siento orgulloso de que ellos puedan disfrutar conmigo de esta pasión.

Porque quizás algún día KISS sea solamente una banda que ellos escucharon gracias a su papá. O quizás, quién sabe… alguno de ellos termine diciendo: “Papá, ¿te acuerdas cuando me mostraste KISS por primera vez?” Y entonces esta historia habrá comenzado nuevamente.

Porque finalmente eso es lo que queda. No solamente la música. No solamente KISS. Quedan las historias, los recuerdos y, sobre todo, los amigos que hicimos en el camino.

Y esta es mi historia con KISS. ¡Long Live KISS! 🤘