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KISS Army Chile · Historias

Myri y su historia con KISS

Myri levantando una bandera de KISS en un concierto

Lectores amigos, me apodan Myri Kiss desde que existía Fotolog, huuu jejeje. Comienzo así porque soy un kissera con unas cuantas primaveras encima y quiero invitarlos a recorrer conmigo mi historia de vida con Kiss. Pónganse cómodos, busque su piscolita, los fonzies o unos candy masticables, jajaja.-

Para los que leyeron la historia de mi hermano Richard Fuentes, él les cuenta de cómo comenzó su locura por Kiss –a partir del año 1979– y yo, como su hermana chica, caí en su juego y me contagió el fanatismo por esos personajes de rostros pintados.

Para no ser repetitiva de lo que les contó mi hermano, me voy a abocar al video que a mí me marcó: “I Love it Loud”. Creo que tenía demasiada imaginación, ya que miraba sin pestañear ese video, esperaba con ansias que lo pasaran en el programa The Midnight Special, y lo único que quería era que me sucediera eso de quedar hipnotizada y caminar con esos ojos fijos —no blancos— jajaja, hasta enfrentar a Kiss. Yo de verdad me lo tomaba muy en serio, ya veía que se derretiría el teléfono de mi casa, me lo creía todo.-

Mi sensación con Kiss desde niña era de nervios, me encantaba oírlos a todo volumen, pero les confieso que me tapaba los oídos en el tema Radioactive, no me gustaba la risa de Gene, eso me asustaba, no me quedaba muy claro si ese dragón de lengua larga era bueno o malo jajajaja.-

Luego, ya de adolescente, me gustaba que mi hermano me pintara la estrella de Paul, y se le ocurrió sacarme un par de fotos. Justo ese día quedaba tempera roja, pero yo, feliz, igual posé para patentar mi carita.

Myri de adolescente con la estrella de Paul Stanley pintada por su hermano
La primera vez que mi hermano me pintó la estrella de Paul

En mi diario de vida pegaba los pocos recortes de Kiss que lograba encontrar en los periódicos. Todo era en blanco y negro, así que fue tan grande mi sorpresa cuando vi por primera vez una foto a color de Ace, la cual me hizo enamorarme completamente de él, jajajaja, ya estaba más grande, miraba con otros ojos a mis ídolos. Yo trataba de imaginar cómo sería su rostro real —bueno, el de los 4 Kiss en realidad—, pero a Gene y a Peter siempre los vi como viejos feos, pensaba que por eso ocupaban más pintura negra. A Paul le miraba sus ojazos tremendos, pero mi madre me dijo “…haaaa, ese se llama Liza Minnelli, es mujer…” y yo le creí, jajajajaja. Entonces me concentré en tratar de descubrir los rasgos finos y delicados de Ace.

Con los años, resultó ser el menos agraciado de todos, jajajajja, me equivoqué.- Pero ahí les dejo la foto que aún conservo en mi querido Diario, al lado de otro de mis amores, Sandrino Castec —por eso me gusta la U de Chile, pero esa es otra historia— (me estoy confesando lo enamoradiza que era, jajaja).

Ya a mis 18 años era una joven secretaria, y cada día me iba a mi trabajo con mi personal estéreo oyendo los casetes de Kiss —ya saben a quién se los sacaba—. Nada me hacía más feliz que rockear al son del Dressed to Kill.-

Imaginen la locura que me provocó saber que Kiss vendría el año 1994. Ahí estuve con mi hermano, muy lejos del escenario, pero el sonido era tan fuerte que no importó mucho no verlos: la magia de escuchar la voz de Paul gritando tal como en los discos fue alucinante.

El año 1997 vino la formación original y pintados al Estadio Nacional, ufff, otro momento inolvidable. Ver tanta gente, niños con sus caritas pintadas, ya con eso me di cuenta de que la cosa venía para no acabar nunca.

2006, Bruce Kulick en La Batuta: ufff, lleno total. También logré una foto con él, para mi diario de vida, jajaja, ¡qué pedazo de músico y buena persona, dios mío!

Myri junto a Bruce Kulick en La Batuta, 2006
Con Bruce Kulick, La Batuta, 2006

2009, al Estadio de La Florida: para mí, el concierto más espectacular de todos. Cuánto artificio, sonido perfecto, nooo, fue lo máximo, salí enloquecida, jajajajaja. Fui al hotel, pero logré ver al puro manager Doc McGhee, con quien logré una foto simpática, jajajaja.

Myri junto al manager Doc McGhee, 2009
Con el manager Doc McGhee, 2009

2012, al Maquinaria: ahí los vi muy de cerca, no lo podía creer, qué espectáculo más increíble, harta tierra —coff, coff— pero qué le hace, era Kiss volando cerebros.

2015, al Movistar: ahí ya los vi con ternura, nostalgia, emoción y más admiración. Mis viejitos le dan con todo no más: Paul volando, un fenómeno como artista; Gene, firme como un roble; Eric y Tommy, siempre bien.-

No soy una coleccionista, pero tengo mis cositas lindas, hartas poleras, conservo mi departamento decorado con posters y, por supuesto, un pequeño rincón a modo de altar kissero.

Colección de poleras de KISS de Myri
Parte de la colección de poleras

Hasta ahí la parte de mi historia con los verdaderos monstruos del rock, y no puedo dejar pasar una mención especial a todas las bandas tributo que fueron pasando por mi vida y a las cuales les debo el legado de tener un ejército de amigos, el tesoro más grande que puedo conservar. Acá una breve reseña sobre eso:

No recuerdo el año exacto, pero aún era chica cuando en un programa de televisión apareció una banda chilena con maquillajes muy similares a Kiss. Me encantaron: eran Turba Multa, y para mí eran los Kiss chilenos, maravillosos. También estaban los Imitadores, banda compuesta por Rubén Kiss como Ace, que estuvieron en Sábados Gigantes.

Ya pasando los 20 años fui enterándome de que había otra banda circulando por Santiago: eran los Kisser Blood, los seguía por todos lados, era emocionante poder oír en vivo temas de Kiss. Ya después se fueron armando más y más bandas: recuerdo con mucho cariño a los hermanos de Kiss My Ass —se vestían con overoles azules y hacían un súper buen show—, después estaba Revenge, a quienes también seguíamos en patota a todas partes donde tocaran, ahora están los muchachos de Dark Light, que con su entusiasmo y buena onda le dan con toda en cuanto evento se les requiera, y ya desde el otro lado de la cordillera está Kiss Alive, donde se va cerrando el ciclo de sueños cumplidos, pues son mis grandes amigos, a quienes admiro mucho, y mi máximo deseo es poder verlos tocar en Chile.

Myri con la banda tributo Kiss My Ass
Con Kiss My Ass
Myri con la banda tributo Revenge
Con Revenge
Myri con la banda tributo Dark Light
Con Dark Light
Myri con la banda tributo Kiss Alive, de Argentina
Con Kiss Alive, Argentina
Myri con amigos de las bandas tributo
Con amigos de las bandas tributo

Esta historia no la puedo acabar sin antes hacer un último recuerdo, que creo es el más inolvidable: la venida de Gene Simmons al Teatro Cariola el 26 de octubre de 2017. No sé cómo, pero mágicamente estuve en el escenario con él, canté el tema “Do You Love Me”. Me dijeron que no lo podía tocar, besar, abrazar, qué se yo, nada de nada, pero para los que me vieron esa noche, no me pude aguantar: lo toqué, tomé su mano, su carita, bailé cadera con cadera, jajajaja. El viejo lindo me siguió la corriente y me hizo la mujer más feliz del planeta.

Myri en el escenario junto a Gene Simmons, Teatro Cariola, 2017
Con Gene Simmons, Teatro Cariola, 26 de octubre de 2017

Bueno, amigos, debo ir terminando este capítulo, buuuuu, jajaja, pero tal vez más adelante haga un segundo tomo, ya que faltó mucho por contar. Quiero cerrarlo con algo mágico y que solo Kiss lo puede lograr: haber encontrado a mi compañero de vida, nada menos que desde Argentina a mis brazos, Zar, ahora mi Gene personal, jajaja —él es el eslabón que le faltaba a mi vida para completarla.

Agradezco a la vida por estar rodeada de una tremenda familia kissera, agradezco admirar a una banda de rock única e irrepetible, y por hacer de mí una kissera que no va a envejecer —pues Kiss no lo hará, y al igual que ellos, mi voz no dejará de cantar jamás.

Me seguirán viendo en cuanta movida se presente, me seguirán viendo en cada junta que se arme, me seguirán viendo en los escenarios, y hasta en la sopa, jajajaja, pero qué más da: si Kiss se merece todo el tiempo del mundo, ellos nos han entregado su vida y no hay que dejarlos solos, menos en su última gira. ¿De allá somos todos, cierto?

Besos a todos los que se tomen el tiempo de leer esto, ¡y vamos por más Rock and Roll All Nite! Y no me olviden. Los quiere mucho, ¡Myri Kiss!